¿Qué sabemos de las concepciones de conflicto
en nuestros estudiantes? Estudio de caso con
estudiantes de grado sép mo de una ins tución pública
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Olga Lucia Celis Arias
1 Licenciada en Danza de la Universidad de Antioquía, Magíster Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira. coreografa@danzasccc.com
Proyecto desarrollado en el marco de laMaestría en Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira, en la línea didáctica de las ciencias sociales, años 2016-2017.
Resumen
El texto presenta los resultados de una investigación que tiene como propósito identificar,
analizar e interpretar las concepciones de conflicto en un grupo de estudiantes de grado séptimo
de una institución educativa pública, urbana, del municipio de Calarcá. El contexto teórico se
enmarca en el compromiso de la educación y de la enseñanza de las ciencias sociales de
formar ciudadanos críticos, comprometidos con la búsqueda de soluciones a los problemas por
la vía del diálogo, el respeto a la diferencia y la construcción de una democracia incluyente.
El diseño metodológico del estudio es de tipo interpretativo y la estrategia es un estudio de caso,
en el que una profesora de ciencias sociales indaga por las concepciones de conflicto en un
grupo de 42 estudiantes de grado séptimo de educación básica, durante una práctica de
enseñanza de este concepto.
En los resultados se encuentra que las concepciones de conflicto de los estudiantes se ubican
en dos perspectivas: una negativa, que identifica el conflicto con algo destructivo que es
necesario controlar y, otra positiva, en la que el conflicto es considerado como una oportunidad
para el diálogo y la participación.
Palabras clave:
Competencias, Lengua castellana, Guía de aprendizaje, Ambiente Virtual de
Aprendizaje, Didáctica.
Introducción
El Ministerio de Educación Nacional de Colombia (MEN) no ha sido ajeno al conflicto de más de
50 años que ha vivido el país y ha diseñado políticas como la Cátedra para la paz (2014), ha
hecho visible la necesidad de enseñar el tema en los lineamientos curriculares (2002), los
estándares de competencias ciudadanas (2006) y de ciencias sociales (2004), así como en los
derechos básico de aprendizaje (2017).